Con el incremento de los robos y de la inseguridad en algunas localidades de Barcelona, son muchos los vecinos que se plantean instalar videovigilancia en la comunidad de vecinos. Claro que, es una inversión que presenta una serie de beneficios y de compras. Hacemos un repaso por los principales.
Instalar cámara de videovigilancia en un edificio
Hoy en día, son muchas las personas que deciden instalar cámaras de videovigilancia en sus viviendas o edificios, para sentirse más seguros y poder monitorizar todo lo que sucede.
¿Las razones? Múltiples, como por ejemplo: robos en garajes, altercados en los espacios comunes, actos vandálicos, problemas de convivencia o simplemente por la sensación de inseguridad que está cada vez más presente en algunos barrios. Todo esto lleva a las comunidades de vecinos a plantearse esta medida.
Antes de tomar una decisión, conviene analizar si es la mejor solución para tu edificio. ¿Qué ventajas presenta?
Ventajas de instalar videovigilancia en un edificio
La principal razón para instalar cámaras en un edificio, es por seguridad.
- Las cámaras tienen efecto disuasorio: la realidad es que la simple presencia de las cámaras puede reducir robos, daños y comportamientos incívicos por parte de terceros o de los propios vecinos en las zonas comunes.
- Permite obtener pruebas en caso de incidentes: las grabaciones de las cámaras de seguridad pueden servir como prueba en caso de robos, destrozos o conflictos entre vecinos.
- Mayor sensación de tranquilidad: las cámaras también proporcionan una mayor sensación de seguridad y ayuda a que los vecinos vivan más tranquilos. Además, se pueden instalar en distintos lugares, como garajes, trasteros, portales o zonas comunes.
- Mejor control de accesos: las cámaras también ayudan a detectar entradas no autorizadas o usos indebidos de los espacios comunes. En muchos casos, estos beneficios compensan con creces la inversión inicial.
¿Qué inconvenientes y riesgos hay que tener en cuenta?
Aunque las cámaras de videovigilancia ofrecen muchos beneficios interesantes en una comunidad de vecinos, también hay que tener en cuenta los posibles inconvenientes o riesgos asociados. Por ejemplo:
- El coste económico: evidentemente, las cámaras no son gratuitas. Suponen un coste importante para los vecinos, fruto de la compra, instalación, mantenimiento, posibles averías y cumplimiento de la normativa.
- Posibles conflictos entre vecinos: normalmente, la decisión o no de instalar cámaras se aprueba en una junta de vecinos y puede ocurrir que no todos los propietarios estén de acuerdo con ser grabados.
- Aportan una falsa sensación de seguridad: aunque tienen un importante poder disuasorio y pueden captar actos incívicos, la realidad es que las cámaras no garantizan estar 100% seguros.
¿Cómo se puede instalar una cámara en el edificio?
En España, es obligatorio cumplir con lo establecido por la Agencia Española de Protección de Datos y la legislación vigente. Normalmente, esta decisión se aprueba en una junta de propietarios y, tras su instalación, se deben colocar carteles visibles informando de la existencia de videovigilancia.
También se deben indicar las personas que tendrán acceso limitado a las grabaciones de las cámaras. Por lo general, se establecen una serie de personas autorizadas, como el presidente o el administrador de fincas.
Por supuesto, está prohibido usar las cámaras para controlar los movimientos de los vecinos. Asimismo, las grabaciones pueden conservarse durante un máximo de 30 días, tiempo más que suficiente para poder acceder a ellas en el caso de que algo suceda.
¿Vale la pena instalar una cámara de videovigilancia en el edificio?
En realidad, depende de la situación de la comunidad de vecinos. Si existen problemas reales de seguridad, como robos o vandalismo, la videovigilancia puede ser de gran ayuda. No obstante, para hacerlo bien, se debe cumplir con la normativa y actuar siempre con total transparencia.

